
El caso es que este hombrecillo, se sintió más aliviado y agradecido, así que decidió invitarme a un café. Pese a que yo no disponía de demasiado tiempo, acepté agradecida ante la muestra de afecto de tal personaje. Él se tomó un zumo natural de naranja y yo otro, charlamos un par de minutos y nos despedimos. Me pidió que le saludara si le veía los sábados por el centro repartiendo globos. Para mi sorpresa no tardé en verlo. Lo reconocí porque me dijo como suele estar vestido para la ocasión. Me atrevo a decir que Ángel es como un niño grande. Reparte globos para los niños casi todos los sábados, me parece que el ayuntamiento no lo ha puesto ahí, que lo hace gratuitamente y con mucha ilusión. No le consideraría un artista, pero sí aseguro que es un buen tipo, ya que procura ayudarse así mismo intentando hacer felices a los demás, lo que le convierte en alguien excepcional.
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